es contigo y no con los demas

“Porque la ley es el lazo que une a la sociedad y el derecho que ofrece la ley es el mismo para todos, no hay derecho en una sociedad donde los ciudadanos no son iguales”. Cicerón, La republica

El país lo supo o lo intuyó, lo dedujo, lo sintió; muchos signos lo presagiaban, pero su indignación, su dolor, su vergüenza, no eran menos.

El tercer informe de la Comisión de las Naciones Unidas que investiga denuncias de violaciones de derechos humanos en Venezuela, provocando a civiles y disidentes, incluidos militares, advirtiendo sobre torturas, humillaciones, violencia sexual, no solo confirma los precedentes en todas sus partes, sino que también señala que la el alto gobierno es responsable de la paternidad de los delitos antes mencionados.

Ya no es una mera presunción, es una convicción. Se ha evidenciado una estructura de poder desde la época de los muertos y la masacre del 11 de abril de 2002. Todo está permitido; incluso asesinar, desaparecer, aplicar martirio, tortura, dolor físico, corriente en los genitales, violar, desfigurar, con la más absoluta impunidad que se pueda explicar, ahora es más claro, porque cumplen las órdenes del mando de la satrapía. Incluso el nazismo no habría agravado la situación.

Hace veinte años denunciamos ante el TSJ el crimen de Estado perpetrado contra los manifestantes del 11 de abril de 2002, antes mencionados, por los círculos bolivarianos y los secuaces de Puente Llaguno, así como por agentes de la policía y del ejército. Como era de esperar ya pesar de las pruebas presentadas, los magistrados ni siquiera conocieron el caso. Los denunciantes, nosotros, amenazados, resultamos de este acto ciudadano exigiendo justicia.

Dos decenas de muertos y cientos de heridos y de ahí, muchos otros y en especial sindicatos y dirigentes sindicales del oriente del país que provocaron este lamentable hecho; pero los criminales de la justicia fueron cambiados por Chávez a su antojo para convertir a las víctimas en agresores y viceversa. Preocupante el comportamiento del Presidente de la República en su momento, imperdonable a mi juicio.

Sin embargo, para comprender mejor los aspectos de esta cuestión, comenzaré con una cita doctrinal: “En la literatura especializada se observa frecuentemente el uso del término “autor detrás del autor” para designar “autoría mediata por dominio de organización”. Sin embargo, bajo esta figura se entiende un problema mucho más amplio, de mayor trascendencia y que engloba diversas constelaciones de casos. El problema dogmático radica en la cuestión de si es posible admitir una paternidad mediata de quien, para la comisión del delito, se sirve de otro que también actúa de forma punible como autor; es decir, cuya conducta es típicamente ilegal”. (Pariona, Raúl. El autor detrás del autorBiblioteca Nacional del Perú No. 2009-07625 ISBN: 978-9972-42-893-7, Lima 2009)

Se culpa a los subordinados que realizan el acto. El caso Adolf Eichmann muestra un lado de la trama, pero diferente al que queremos destacar. El autómata del mal, el burócrata, el eunuco verdugo no es al que apuntamos sino el que o manda o provoca al autor material condicionándolo.

Se forja una cultura, una perspectiva, una apreciación del disidente o del opositor, una tipología discriminatoria y destructiva del que se ha convertido en enemigo. En muchos casos, el actor material actuará sin educación, ya sabe qué hacer y hasta dónde llegar.

Un ejemplo pudo haber sido la ejecución extrajudicial del oficial de marina Rafael Acosta Arévalo o posiblemente la de Oscar Pérez, aunque se ha especulado mucho que este último fue consultado antes de llevar a cabo su ejecución, ya que él y sus compañeros ya se habían rendido y tengo entendido que dos civiles y también un niño.

Otras líneas de la doctrina antes citada, dentro de muchas y variadas fuentes consultadas, pero, en honor a su claridad y a su origen peruano, es decir latinoamericano, aclaran aún más el caso en comentario: «En el fondo, la figura del autor detrás autor» afirma la posibilidad dogmática de sancionar al hombre de fondo como autor (mediato), aunque el albacea inmediato es plenamente responsable de sí mismo como autor. La figura es una materialización de la estructura dogmática de «autoría mediata» detrás de «autoría inmediata». “. Entre las constelaciones de casos que exhiben esta estructura, se destacan en la literatura y en la jurisprudencia los siguientes: la paternidad mediata de quien utiliza para sus fines delictivos un albacea inmediato que obra bajo un error de prohibición vencible; la paternidad mediata por engaño sobre la identidad de la víctima; mediar la paternidad engañándola es decir, en la medida de los injustos; autoría mediadora a través de albacea con capacidad reducida de culpa y autoría mediadora por dominio de organización”. (Obra citada anteriormente)

También hay una autoría moral que se percibe en la medida en que se moraliza la dinámica en la actuación de los martillos y el yunque. Me explico enseguida.

La organización, y me refiero a cualquiera de ellas, tiene una jerarquía y una base normativa de apoyo, que se construye, entre otros instrumentos, con el control de su entidad conceptual y luego operativa.

Esto resultará de la dirección estratégica que dé la empresa y la difusión de sus objetivos, pero; sobre todo, de la dirección, del discurso, de la aprobación que de estos lineamientos se hace evidente, en la evaluación y en el seguimiento natural que se realiza.

El alma del alabardero, del loco, del verdugo, se inclina a seguir o imaginar o suponer o interpretar que su conducta está de acuerdo con el deseo o la conveniencia del líder o del aparato.

Complacer y atreverse a mostrar descaro es menos una elección ética, un ejercicio de conciencia, un acto de discernimiento y libertad que una adulación o un guiño cómplice de un superior.

Por eso, saben que si caen, si son acusados ​​o juzgados, el jefe los asistirá. Lo mismo pasó en la mafia siciliana, en el Haití de los Duvalier, o con los demonios de este satanás Fidel Castro.

Debemos exorcizar a este partido gobernante de Legigus Solutocon el agua bendita de nuestro compromiso con la justicia, tarde o temprano.

La entrada Es contigo y no con los demás se publicó por primera vez en EL NACIONAL.

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