El avión se disculpa

El gobierno ha encontrado un nuevo pretexto para evitar el diálogo con la oposición. Jorge Rodríguez, jefe de la delegación del régimen en la mesa de negociación, condicionó el reinicio de estas conversaciones a lo que ocurrirá con el avión venezolano-iraní incautado por la justicia argentina. El poder judicial de esta nación investiga presuntos vínculos de algunos o todos los tripulantes (14 venezolanos y 5 iraníes) con el terrorismo internacional.

Rodríguez fue exhaustivo: “No nos vamos a mover en términos de diálogo ni en términos de negociación, ni en todo eso. Muy sencillo, como decíamos con el diplomático secuestrado, Álex Saab”. Incluso se volvió más agresivo: “Esta señora (la fiscal) recibe instrucciones de la Embajada de Estados Unidos. ¿Es una justicia independiente? Es un sistema de justicia podrido hasta las rodillas. Pedro Carreño fue aún más lejos en los ataques; Habló directamente con Alberto Fernández. Me abstengo de citarlo porque no me gusta caminar en los pantanos de la escatología.

La respuesta más reciente del gobierno al episodio del aterrizaje del avión en el aeropuerto de Ezeiza es una tontería en todos los sentidos. Maduro y Rodríguez creen que el sistema de justicia de Argentina funciona como el de Venezuela. No conciben que un ministerio público pueda ordenar de manera independiente la detención de los miembros de la tripulación y de la aeronave para realizar las investigaciones correspondientes. Este vuelo, procedente de México, había sido detectado por los servicios de inteligencia paraguayos, que impidieron que el avión aterrizara en Asunción para repostar y continuar su viaje hacia Irán. Ante esta negativa, el piloto se vio obligado a trasladarse a Buenos Aires, donde ya se había dado aviso a las autoridades.

Lo que más llamó la atención de las fuerzas de seguridad fue la presencia de los cinco tripulantes iraníes, incluido el piloto de la nave, un hombre que los servicios de inteligencia paraguayos adscriben a las temibles fuerzas Quds, una división de élite de la Guardia Revolucionaria iraní, especializada en guerra asimétrica y diversas formas de terrorismo. El comandante de este cuerpo había sido el poderoso general Qasem Soleimani, asesinado por los estadounidenses en Bagdad con un misil disparado desde un dron.

El gobierno y el estado argentino, especialmente su poder judicial, son muy sensibles a todo lo relacionado con la República Islámica de Irán. En 1992 y 1994 se cometieron dos de los atentados terroristas más mortíferos jamás perpetrados en suelo argentino. En 1992, fue contra la embajada de Israel; hubo 22 muertos. En 1994, el crimen se cometió contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA). En ella murieron 85 personas y al menos 300 resultaron heridas. El gobierno argentino de la época creía firmemente que el Estado iraní y el grupo chiita Hezbollah, del Líbano, eran los responsables directos de estos actos criminales. Desde entonces, las relaciones entre las dos naciones han sido tensas, o al menos no muy estrechas. En Argentina, las sospechas de terrorismo aún persiguen a los iraníes.

Estos datos debían ser conocidos por Nicolás Maduro y el presidente de la Asamblea Nacional. Lo que pasa es que como el gobierno parece un patchwork, una especie de figura humanoide creada por el Dr. Frankenstein, nadie se ha molestado en estudiar la ruta y advertir de los riesgos que implicaría si el avión se detuviera en Argentina. De ahí el descuido.

Maduro y Rodríguez se equivocan. El poder judicial argentino no está podrido como se dice, ni un títere en manos de Estados Unidos. En Argentina, el ejecutivo no pudo ceder 1 millón de hectáreas a los iraníes. Lo que pasa es que hay una cuenta pendiente que nunca ha sido saldada entre Argentina e Irán por los hechos ocurridos hace 3 décadas, y siempre que hay temor o se sospecha que personas vinculadas al terrorismo internacional están en el país austral, la seguridad actuarán los órganos. El poder judicial argentino, a pesar de todos los esfuerzos del kirchnerismo por pervertirlo, sigue siendo tan fuerte que doña Cristina Kirchner, quien incluso ocupa la vicepresidencia de la nación, es investigada por haber sido parte de una trama de corrupción en la que ella es la estrella .

Maduro y Rodríguez deberían tomar el sabio consejo de Luis Almagro, secretario general de la OEA: lo más conveniente para Venezuela es que la oposición y el oficialismo se reúnan para discutir y acordar soluciones a problemas nacionales enormes y graves. Hasta que eso suceda, el país seguirá a la deriva, seguirá dividido y sin soluciones para redimirlo.

No inventes excusas extravagantes y absurdas. ¡Reunir a!

@trinomarquezc

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