Derechos nacionales y globalismo

Se dice que hay islas aisladas por los efectos de la pandemia, sin alimentos, problema que no sorprende, pues hay más de una decena de países donde la gente languidece de hambre, por ejemplo la hermosa, rica y paradisíaca Venezuela, solo que puede que no sea por una pandemia sino por un modelo económico, digámoslo socialista o totalitario; Los venezolanos conocen muy bien este proceso.

En consecuencia, las restricciones socioeconómicas disparan las tasas de inflación en todo el mundo; por otro lado, los expertos en seguridad comparan los éxodos masivos con una guerra mundial; Además, los defensores de los derechos humanos denuncian los campos de concentración e internamiento como centros de tráfico de órganos en China. Todo parece una pesadilla en el concierto de las naciones; pero lo sabemos, gracias a los mismos medios alternativos, donde todo es grabado y retransmitido por la red social, al mejor estilo de los juegos de tronos, a pesar de la censura sobre los mismos.

Mientras tanto, las rentas mínimas se están volviendo virales, hasta el punto de que no estar no es estar en nada. ¿Puede la humanidad someterse a este plan maestro en un plazo máximo de dos décadas, como simple sentimiento de aceptación de las condiciones establecidas? Se podrán tener las hipótesis que parezcan mejor redactadas por especialistas en temas geoeconómicos y estratégicos; incluso reescribir la historia, pero la simple lógica y el cálculo económico advierten que tal globalidad no será posible. Las crónicas de todos los tiempos consideran que toda barbarie es perdedora.

Todavía hay naciones, además de lugares de la tierra desde la prehistoria que han permanecido en el Paleolítico, y otras un poco más avanzadas en el Neolítico, pero que no han podido aprovechar al máximo los beneficios de la ola de revolución tecnológica, que es decir, están muy lejos de poder comprender el aquí y el ahora.

En este sentido, asumir, por ejemplo, que los coches eléctricos o voladores afectarán a todo el mundo, o los viajes espaciales, es no haber entendido que aún quedaban muchas regiones del mundo en la prehistoria, sin WiFi, aunque se pudieran citar cientos de ellas. ejemplos prácticos.

Ahora, la humanidad está siendo impulsada a la fuerza, por todos los medios tecnológicos, con infinitos recursos económicos, hacia un modelo bárbaro de unidad total, bajo un sistema comunitario que ya existía, un modelo antiguo y antiquísimo, nada bueno ni práctico para las empresas. Tal debate en el pasado ya ha tenido lugar, es entonces en situaciones prácticas que se ha proporcionado una solución.

Esto sería pensar la propiedad pública, concebida por los defensores de la unidad total del estado mundial, como propiedad común, en la que confluyen las personas como bienes públicos; por ejemplo, los infantes, donde, bajo extraños modelos jurídicos de propiedad común, comparten la patria potestad entre los padres y el Estado, lo que constituye el más nefasto error en términos morales y jurídicos; donde se presentan estas relaciones de poder, se socava la dignidad y el sano orgullo de los padres en sus hijos, trayendo como consecuencia innumerables retrocesos y contradicciones jurídicas.

De las instituciones jurídicas de Creta, Aristóteles expresa que existen registros de hijos, así como de muebles o cosas, así como de mujeres y personas en general a nivel de mera propiedad mueble, frente a una constitución dotada de amplios poderes y competencias para la modelo de estado.

Por otro lado, existía un modelo diferente como el de la Constitución de Lacedemonia, que se basaba en un Estado pequeño, en contra del poder ciudadano, con un respeto irrestricto a la propiedad, al máximo para permitir a sus ciudadanos llevar una vida cómoda y confortable, vida autosuficiente de cada familia, individual, con bajos impuestos, equidad entre todas las personas ante los principios legales, incluyendo mujeres, niños y hombres, sin tener que vivir a costa de las buenas intenciones, en teoría modelos de república común total o mixta unidad, planteada por Sócrates y Platón.

En cuanto a la causalidad, el Imperio de Alejandro Magno está empapado del modelo político utilizado en Lacedemonia, que fue gobernada por su padre Filipo, una región de Grecia que recuerda a Leónidas de Esparta, héroe de las Termópilas, registro que tenemos gracias a Heródoto contra el imperio aqueménida, dirigido en su momento por Jerjes, precisamente en Lacedemonia, en una región de gran influencia para la democracia liberal, fue la cuna de Alejandro, conquistador de muchos pueblos de Europa, Asia y África, hasta que fue interrumpido por su muerte.

Es precisamente ahí donde se encuentra el modelo de democracia más cercano a lo que las naciones de hoy buscan conquistar, con excepción de la esclavitud que aún existía en esa época; que hoy se entrecruza con otros matices y subterfugios jurídicos.

Pero ¿a qué se debe tal conquista? Tal vez sea obra del azar, de la fuerza, de la profecía o de un poder sobrenatural, más que de la razón; Se cree y es probable que el héroe alejandrino tenía el derecho real de conquistar a todos los pueblos, precisamente por la razón, como aporte fundamental a las naciones.

Precisamente, el modelo alejandrino les ofreció en su tiempo derechos naturales de libertad de pensamiento, de expresión, de derechos y libertades ciudadanas, de derechos políticos, de derechos de propiedad para todos los habitantes de las ciudades y naciones conquistadas; también seguridad, infraestructuras, garantías e intereses personales y pluralidad cultural y religiosa para cada uno de los integrantes de los pueblos y sociedades conquistados, al punto que más que una conquista fue una liberación de los pueblos, ante las tradicionales tiranías que abundaban en el siglos pasados, que en los últimos siglos y en la actualidad se siguen reproduciendo como simples copias del pasado, con los artificios tecnológicos de la época, vendidos como si fueran nuevos modelos de revolución y avance tecnológico, de sistemas y creaciones, cuando en verdad son invenciones viles al servicio de la barbarie.

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